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Fátima– Se casó el 5 de diciembre de 2015

En pleno mes de diciembre, y sabiendo que con el tiempo puede pasar cualquier cosa, una de las pocas cosas que no nos preocupaban de ese día era precisamente el Jardín del Mesonero. Si no llovía ni hacía frío, podíamos disfrutar del cocktail anterior a la cena en los espléndidos y cuidados jardines del lugar. Si, por el contrario, el frío de diciembre de la sierra madrileña también quería participar, no habría ningún problema, pues dentro tienen espacios tanto para el cocktail como para la fiesta y la cena, en lugares totalmente definidos y separados, pero todos ellos muy accesibles y cómodos.

El Jardín cuenta con un parking bastante amplio, por lo que los invitados no tienen el problema de aparcamiento que existe en otras fincas que también tienen fácil acceso desde la autopista, donde en muchos casos aparcar tanto coche se convierte en un infiero.

Nada más entrar en el Jardín por una bonita puerta, te encuentras en un jardín donde se nota el mimo y cuidado que le dedican, pues está impresionante en cualquier época del año (ya digo que siendo mi boda en diciembre, el jardín lucía precioso, no me puedo imaginar la explosión de flores y colores que será en primavera y verano, ni los colores ocres y anaranjados del otoño).

Este jardín es suficientemente amplio para albergar un cocktail de unas 200 personas, muy cómodamente, aunque creo que cabrían bastantes más sin llegar a estar como sardinas en una lata. Mucha gente se sorprendió de este lugar, pues es espacioso y amplio, aunque desde fuera no te puedes imaginar cuánto.

Desde el jardín (adornado con árboles enormes y pequeños estanques) se accese a lo que es el edificio en sí, a través de un porche acristalado y bastante grande donde las personas mayores (o no tan mayores) se pueden sentar en sofás y butacas, disfrutando ahí del cocktail.

En mi caso, y por ser invierno (aunque no hacía frío) decidimos hacer el cocktail dentro, para que nadie pudiese quejarse del frío. Pero dejaron abiertas las estancias del porche y las del jardín (donde había más asientos en muebles de jardín con mesitas). Incluso dentro de la sala del cocktail había sillas, por lo que, aunque fue largo (unas dos horas entre fotos con todos, canapés deliciosos, un jamón que se deshacía en la boca,…), todo el que quiso pudo sentarse cómodamente.

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Cuando terminó el cocktail, tocaba desplazarse a la sala contigua para la cena. Un enorme salón de dimensiones incluso mayores que las del cocktail, decorado en tonos cálidos, que le da una sensación de elegancia que a mí me enamoró desde el principio.

Teníamos unos 170 invitados, que situados en mesas redondas, dejaban mucho espacio entre las mesas para que la gente pudiera pasar tranquilamente durante la cena de un lado para otro sin molestar a los que están sentados. Lo bueno de este enorme salón es que se pueden poner las mesas al gusto de los novios, porque tienen muchísima flexibilidad en la colocación (mesas redondas, mesas rectangulares, etc.).

 

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El maitre que nos atendió fue espectacular. No sólo en su trato, correctísimo, sino que es un hombre divertido, que sabe quitarte los nervios, que se nota que disfruta con lo que hace, pone cuidado en su trabajo y encima era divertidísimo. El resto de camareros también eran encantadores y educados, atendiendo las peticiones de cada uno (y no olvidemos que son muchas personas) con rapidez y eficacia. Las personas que por una cosa u otra necesitaban un menú especial, fueron atendidas perfectamente.

La colocación de las mesas era preciosa, con detalles florales (que yo no había elegido y que aparecieron allí por cortesía de la finca) que daban un color al lugar impresionante, pero a la vez muy discreto.

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Debo confesar también que no llevamos muñecos para la tarta, pero ellos se hicieron cargo en ese mismo momento y cuando nos trajeron la tarta para cortarla, apareció decorada con unas rosas rojas fresquísimas y unas hojas verdes, así como con los muñecos de los novios. Otro detalle precioso de esta gente que se portó con nosotros de maravilla.

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Y tras la cena, que duró lo suyo entre regalos, saludos y la abundante comida (3 platos más el postre, después de degustar un cocktail que ya con eso se podía cenar), tocaba el momento de la fiesta y el baile. Otra vez a desplazarnos a la sala contigua, de forma que no se tiene que esperar a retirar las mesas ni recoger las sillas para seguir con la fiesta.

Y nada más llegar a la sala, otra sorpresa de parte de la finca: las iniciales de mi marido y mía en la pared, cerca de la barra libre. Como podéis ver, son pequeños detalles que, aunque a primera vista parecen tonterías, dan a entender el mimo que ponen en las celebraciones que llevan a cabo.

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La barra libre era de calidad y la música que puso el DJ se mantuvo en todo momento en lo que yo había pedido, y eso que no dije apenas nada, pero el DJ captó inmediatamente cómo queríamos que fuera la música: variada, para que la gente de todas las edades disfrutara, pero muy divertida y bailable. Varias fueron las personas que dijeron que la música que había puesto era muy buena. Además, cualquier petición que los invitados hicieron al DJ, él la atendió en ese mismo momento. Otra persona conectada al Jardín del Mesonero que es un encanto.

No he dicho nada de la comida, pero no hace falta. En el mismo momento en que vayáis a hacer la prueba de menú, os daréis cuenta de que habéis elegido el mejor sitio que podríais elegir. Yo pretendo volver cada vez que pueda.

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En fin, que quisiera agradecer a todos vuestra parte de “culpa” en dejarme un recuerdo imborrable del día de mi boda. Fue genial, divertido, donde (a pesar de que jamás lo hubiera pensado) disfruté al máximo, sabiendo que el Jardín cuidaría de todos los infortunios que pudieran surgir sobre la marcha.

Por cierto, si parecía poco lo que ya habían hecho por mí, al día siguiente me di cuenta de que me había dejado olvidado el ramo. Fui a por él y me explicaron que lo habían metido en la cámara frigorífica, para que las flores no perdieran el frescor y encima me volví con uno de los jamos que no se había acabado del cocktail, que también me lo habían guardado. ¿Cómo no tener cariño a gente así?

Si estáis buscando un sitio donde celebrar vuestra boda, mi recomendación es que vayáis a verlo, que conozcáis a la gente, y lo tendréis muy claro.

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